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Revista The Lobby

Insomnio Norcoreano

Escrito por Natalia Mendivil Franco, estudiante de Ciencia Política la Universidad de los Andes.

“Si quieren dormir bien en los próximos cuatro años, sería mejor que no hagan nada que les haga perder el sueño”

 

“El gobierno surcoreano otra vez ha elegido la ‘Marcha de guerra’”, la “Marcha de crisis”

 

Estas fueron algunas de las amenazas de Kim Yo-Jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong-un, al gobierno surcoreano, al secretario de Estado Antony Blinken y al secretario de defensa Lloyd Austin el lunes 15 de marzo. La amenaza se produjo a raíz de algunos experimentos y maniobras militares ejecutadas por Corea del Sur y Estados Unidos en el marco de su alianza militar y la cercana relación que tienen a raíz de la tensa situación con la vecina Corea del Norte.

 

Para ponerles en contexto, Corea del Norte y Corea del Sur dejaron de ser una misma nación tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Luego de esto, la bipolaridad generada a raíz del conflicto por las potencias de la Unión Soviética y Estados Unidos tomó control del territorio coreano y se decidieron a dividir Corea a la mitad, lo que hoy se conoce como el paralelo 38,  el sur fue controlado y administrado por Estados Unidos y el Norte por la Unión Soviética (URSS) con alguna que otra intervención de China. Como podrán imaginarse, el estilo de vida y la construcción del Estado en ambos territorios fueron mundos paralelos, mientras Corea del Sur tenía una visión más capitalista orientada hacia el modelo democrático estadounidense, Corea del Norte era influenciada por ideales comunistas y comenzó la construcción y consolidación de lo que hoy conocemos como el gobierno y dictadura de los tres Kim.

 

A pesar de los intentos de reunificación por parte de ambas Coreas, fue imposible ponerlas de acuerdo sobre los modelos de Estados, gobierno y estilo de vida que tendría Corea. Debido a esto, las tensiones entre el Sur y el Norte se agudizaron, y mantener la comunicación y la cooperación fue casi un reto inalcanzable. Dichas tensiones se mantienen hasta el día de hoy y definen muchos de los acercamientos entre ambas Coreas. Por un lado, Corea del Norte mantiene una visión negativa sobre Corea del Sur afirmando que vendieron el territorio coreano a las exigencias capitalistas de los Estados Unidos. Del otro lado del paralelo 38, Corea del Sur mantiene una posición crítica con respecto a la dictadura de los Kim y basa su rechazo a Corea del Norte en los testimonios de norcoreanos que desertan y se mudan a Corea del Sur denunciando violaciones a derechos humanos, desigualdad social y una terrible calidad de vida.

 

Ahora bien, qué tiene que ver toda historia con la amenaza de Yo-Jong. Pues bueno, tras la caída de la URSS, Corea del Norte perdió su aliado más importante y quedó debilitado ante la inminente amenaza que representaba Corea del Sur en alianza con los Estados Unidos y la organización multilateral más importante a nivel internacional, la ONU. Corea del Sur estableció alianzas militares con la potencia norteamericana y sus procedimientos de inteligencia, sus entrenamientos, su capacidad armamentista y capacidad militar mejoró a raíz de esto. Todo lo anterior basándose en la inminente amenaza que representaría Corea del Norte en caso de querer invadir territorio surcoreano. Tras estas decisiones del lado sur del paralelo 38 y debido a las múltiples sanciones impuestas por la ONU a Corea del Norte que la dejaban en una notoria desventaja, la nación de Kim Il-Sung, el Gran Líder, decidió que era una excelente y maravillosa idea comenzar a experimentar con armas nucleares.

 

Entre 2006 y 2009, Corea del Norte logró consolidar su Programa Nuclear y al día de hoy, es el cuarto país que más bombas nucleares tiene. Esto ha puesto en jaque el trabajo organizaciones multilaterales y la confiabilidad de Corea del Sur en su vecino, generando lo que en Relaciones Internacionales nos gusta denominar como “Dilema de Seguridad”. Palabras más palabras menos, el Dilema de Seguridad es la desconfianza que tienen entre países vecinos, lo cual los lleva a pensar que en cualquier momento deben ser atacados y deben estar preparados para responder. Es así como un Estado empieza a adquirir armas, luego su vecino de al lado hace lo mismo y después el vecino de ese vecino decide hacerlo también formando un espiral armamentista.

 

Pues bien, el acercamiento de Estados Unidos y Corea del Sur durante el último año le han puesto los pelos de punta al glorioso líder Kim Jong-Un, pues parece que la reciente visita de los secretarios norteamericanos tiene como propósito proteger al país de un eventual ataque de Corea del Norte. Seúl y Washington, unidos por un tratado militar, iniciaron un simulacro de ejercicios militares conjuntos por ordenador” (El Universo, 2021). Jong-Un se ha negado incontables veces, la más reciente es la del Tratado de Hanoi con el dirigente surcoreano Moon Jae-In y el expresidente Donald Trump, a abandonar sus experimentos con armas nucleares, pues las considera una pieza fundamental para mantener la soberanía norcoreana y evitar intromisiones extranjeras en los asuntos de la República Popular Democrática de Corea. En resumidas cuentas es el caballito de batalla y el arumento constante de “no me toquen porque activo las armas”, exponiendo no solo a Corea del Norte sino atentanto también contra la seguridad de Corea del Sur y declarandole implicitamente la guerra a los Estados Unidos y su espíritu capitalista.

 

La amenaza de Yo-Jong deja indicios importantes para comprender la posición en la que se encuentra Corea del Norte. A pesar de los acercamientos y los intercambios de mensajes entre ambas Coreas, el Norte sigue percibiendo al Sur como una amenaza, y está listo para reaccionar ante cualquier paso en falso que haga el gobierno surcoreano. Si antes Corea del Sur y Estados Unidos le robaban el sueño a Corea del Norte por la amenaza constante de una posible intromisión en las fronteras, hoy el Norte los tiene en la mira, está listo para utilizar sus armas y demostrar que si una Corea tiene que perder, no serán ellos quienes lo hagan. Se acabaron las  horas de sueño pacíficas y tranquilas en lo que antes era una sola Corea, hoy solo queda el insomnio y el peligro de una nueva guerra.