The Lobby

Revista The Lobby

Protestas Sociales

 Un artículo de opinión por Valeria F. Soler 

 

No más masacres

 

Notando, escuchando y sintiendo; como estudiante, así estoy yo.

Olvidando, ignorando y silenciando; acciones que repudiamos hoy.

 

Momentos tensionantes, desesperantes y urgentes,

A hablar, deliberar y denunciar que el

Silencio, conocido mío no es.

 

Movimientos disruptivos emotivos y racionales. 

A tomar acción, a responder, a no callar y a organizar. Hoy, mañana y pasado mañana. 

Sensibles, que el dolor y la empatía gobiernan hoy. 

Apasionados con razón, justicia e igualdad. Nosotros decidimos el futuro de

Colombia. Que no tiene cobardes, ni callados, que tiene cacerolas para la conversación. 

Respirar, revisar y revitalizar la

Emoción, el dolor y la urgencia de las víctimas del abuso policial. 

Somos la voz de la razón, sí se nos escucha, paramos. 

 

Si no se nos escucha, paramos más duro. 

 

Ahorcados por la corbata;

el suicidio de un gobierno

hoy se presenció.

Parar para contemplar, analizar, reflexionar y actuar. 

 

Pareciera que el gobierno estuviera en un bunker a prueba de sonido, con muros de 4 metros de grosor, con vidrios blindados aislantes de ruido. No escuchan los pasos que circulan fuera de sus puertas. No ven a las personas que están afuera. Las confunden, ven vándalos, cuando en realidad son votantes. Tal vez falten unas gafas para poder ver mejor el panorama del país. No les llega el gas lacrimógeno, el aroma grato de bienvenida; el tranquilizante olor de la lavanda, el romántico aroma de las rosas y el clorobenzilideno malononitrilo, tan bello que alcanza a sacarme unas lágrimas de mis ojos. Todos conmovidos con esta bienvenida en donde no se encuentra un ojo seco a mi alrededor. No tienen aeroductos funcionales en este búnker para conmoverse con nosotros, y el problema de esta falla estructural, es que ahora no les está llegando el oxígeno. El gobierno se ahoga en su propia inacción y encierro.

 

Así comienzo este imperioso artículo de hoy, ni con arte, ni con academia, ni con diálogo se ha podido razonar hasta hoy. Atravesar los 4 metros de muro es algo en lo que ahora nos podremos enfocar hoy. Sin clases que atender, al país hay que atender. 

 

En momentos como hoy recuerdo cuando se cayó el plebiscito, mis padres me recuerdan su minuto de fama con la séptima papeleta, repaso lo sucedido en mayo del 68 en París. No puedo dejar de asociar la violencia de la fuerza pública que estamos viendo en nuestras calles, con la violencia que mató al icónico George Floyd. Estados Unidos, con complejidades raciales que son más difíciles de trasladar a nuestro contexto, pero que sin embargo, comparten una falla estructural inherente en los mecanismos de uso de la violencia legítima estatal. George Floyd fue uno entre miles de casos de asesinatos estatales, con la diferencia de que este no quedó impune. Las movilizaciones masivas que causó este acto crearon una onda eléctrica de conciencia y de disrupción que se desbordó del país. Era una injusticia que resonaba en más partes del mundo. Fue un acto de securitización crítico, enfocado en la justicia social. Ya quisiéramos nosotros también celebrar la judicialización de la violencia indiscriminada de las fuerzas públicas contra civiles en nuestro país. 

 

Los movimientos sociales tienen el poder de forjar un sentido de lo colectivo y lo común, de un nosotros que siente y actúa para un propósito mayor. Teorías de movimientos sociales, como la privación relativa, se quedan pequeñas al explicar la solidaridad de las personas que no son afectadas personalmente por dichas privaciones. Desde las ciencias sociales espero que exista cierto grado de consenso sobre la construcción social de la empatía, de su fuerte objetivo político, diseminado constantemente por las estructuras del estatus quo. Nos rodea en la casa, en la Universidad, en las calles, en todas partes. Es una manipulación sentimental de la que no estamos exentos en ningún momento. Por eso, la razón de una educación reflexiva, humanista y crítica busca el cuestionamiento de las hegemonías ideológicas de nuestro alrededor. La insatisfacción y frustración con el estado actual de las cosas es más que evidente, es un sentimiento que grita por reconocerse. Lo que necesitamos los estudiantes, es contribuir a esa creación de redes de apoyo y deliberación que articule democráticamente la polifonía de voces inherente a los colectivos sociales. Este artículo es un llamado al fortalecimiento de las dinámicas que mantienen vivos a los movimientos sociales, teniendo en cuenta que se logran impactos con el sostenimiento de la presión, con la formulación de soluciones innovadoras, con el diálogo constructivo entre opuestos que juntos construyen la realidad del mundo. 

 

La política, la religión, el aborto son temas que si se deben hablar en la mesa. Las ideas evolucionan cuando se discuten ampliamente, el cuestionamiento sobre el estado actual de las cosas, es lo que nos permite un camino a seguir para la construcción de un futuro. Los problemas que tiene el país necesita personas, dedicación, tiempo, talento y recordando las palabras de Klaus Schwab “el talento es un subproducto de la educación, la calidad del capital humano de un país depende de ello” 

 

Este es un movimiento que resiste a tan degradantes actos de violencia cometidos y que reclama la importancia de una vida. Los muertos no reclaman un minuto de silencio, es un momento para hablar, para desenmascarar discursos hegemónicos que nos hacen pensar que hay buenos y malos. Los único que hay son problemas, muchos problemas acumulados que gritan desesperadamente por soluciones, las cuales solo podremos construir si identificamos, experimentamos distintas posibilidades, escuchamos nuevas voces, cuestionamos nuestras creencias preexistentes y logramos crear ese puente que polariza y convierte en irracionales nuestras opiniones, especialmente en el ámbito de la política.

 

Solo para sacarme la espina quisiera concluir que Eeeh Mmm … nos preocupamos de ese “ñero de ibagué” que mataron, ya que pudo ser nuestro compañero, una fuente razonable de ansiedad. La consideración por parte de la Universidad sobre la salud mental de muchos estudiantes que respalden y apoyen a los estudiantes dentro de esta situación tan incendiaria del país me enorgullece profundamente. Logremos la finalidad primordial de la educación, la de convertir los espejos en ventanas — Sydney J. Harris.